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Presentación y traducción del árabe al español: Shadi Rohana

  Son varias las instancias en que Palestina aparece en la escritura de Gabriel García Márquez. En La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile (1986), cuyos 15.000 ejemplares fueron quemados en Valparaíso por ordenes de Pinochet,[1] el narrador nos cuenta que su pelo de color “negro intenso” es una herencia de “una madre griega y un padre palestino, del cual me venía también la amenaza de una calvicie prematura”.[2] Pues se trata de la alcurnia del mismo Miguel Littín, cineaste chileno cuya voz está reproducida por el escritor colombiano tras haberle narrado su aventura de filmar clandestinamente en Chile durante los años de la dictadura militar.

El 29 de septiembre de 1982, dos semanas después de la masacre de refugiados palestinos en los campamentos de Sabra y Chatila por la Falange Libanesa, García Márquez publicó la nota “Beguin y Sharon, premios ‘Nobel de la muerte’”, refiriéndose a la responsabilidad militar y moral de los generales israelíes —Beguin había ganado el Premio Nobel de la paz, junto con Anwar Sadat, en 1978— en la ejecución de la masacre. En este artículo García Márquez condena al silencio de sus amigos escritores, “cuyas voces fuertes podrían escucharse en medio mundo”, pero que no atreven a criticar a la política israelí por un “chantaje inadmisible”, es decir, el chantaje del antisemitismo que condena toda crítica al Estado de Israel como una expresión antisemita.[3]

En el verano de 1981, aparece en la revista palestina Al Karmel una entrevista con García Márquez, hecha por la intelectual siria y mexicana Ikram Antaki. En aquella entrevista tal vez podemos trazar uno de los origines del artículo de 1981.

Publicada por vez primera en Beirut en 1981 por la Unión General de Escritores y Periodistas Palestinos y editada por el poeta palestino Mahmud Darwish, la revista acompañó a la lucha armada de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), como una vocera literaria e intelectual, desde varios sedes: los primeros números fueron publicados en Beirut entre 1981-1982; tras la expulsión de la OLP del Líbano hacia un destino incierto en el Mediterráneo, comenzó a publicarse desde la isla del Chipre; luego de los Acuerdos de Oslo y una interrupción de varios años, Al Karmel volvió a la imprenta desde la ciudad de Ramala que vive bajo la ocupación militar israelí y la Autoridad Palestina desde la firma de dichos acuerdos.

En Al Karmel, que debe su nombre a aquel monte a la orilla del Mediterráneo, los palestinos fueron una minoría. Como en la lucha armada, abundan los colaboradores árabes y extranjeros como poetas, cuentistas, pensadores, entrevistadores y traductores. Con respecto a este último, encontramos a una cultura hospitalaria y solidaria que goza de buena salud: traducciones originales al árabe de Tzvetan Todorov, Juan Goytisolo, Hannah Arendt, Walter Benjamin, Efraín Huerta, Julio Cortázar, Mijaíl Bajtín, Jean Genet, Octavio Paz, Samuel Beckett, Roland Barthes, Michel Foucault, Gilles Deleuze y Jaques Derrida, entre otros, abundan en las páginas de la revista durante los años ochenta.[4]

Solo en este contexto podemos entender la entrevista de Ikram Antaki (Damasco, 1948 – Ciudad de México, 2000) con Gabriel García Márquez, que aquí traducimos del árabe al español. En ella, pues, abundan los “ustedes” y “nosotros” con respecto a la lucha palestina, aunque ninguno de los presentes es palestino. Así, además, se explica cómo Antaki, una siria-mexicana, le pide a García Márquez una declaración pública en apoyo a la Revolución palestina.

Aquí, devolvemos a la lengua española aquella conversación que sucedió en algún café de la Ciudad de México por 1981…

 

 En algún café con Gabriel García Márquez

Por Ikarm Antaki, México

(traducción del árabe al español por Shadi Rohana)

 

Era nuestro primer encuentro, y tenía que reconocerlo. Todo lo que sabe de mí es que parezco como una tragedia griega… Nos citamos en algún café de la Ciudad de México.

Llegó tarde. Me miró y dijo: ¿Mi cita es con usted? ¡Qué maravilla!..

Luego continuó: ¿Qué quiere Mahmud Darwish de mí? Él no parece como un árabe; él parece —digamos— como un indio. Pongámonos de acuerdo sobre esto, primero. Pero usted… Usted parece como un Mediterráneo móvil.

Le dije: Mahmud quiere de usted que hable largo sobre todo.

Dijo: Hagamos la entrevista con la grabadora en dos semanas. Ahora usted hable. ¿Qué hace usted aquí en México? ¿Es una loca o qué?

Mahmud también es un loco. Todos los poetas son locos.

Y agregó: ¿Sabe usted que mi esposa Mercedes es de origen árabe, de Egipto? Es magnífica y liberal y enemiga de las mujeres. Yo apoyo a los árabes, y en Francia me habían encarcelado durante la guerra de la liberación de Argelia… Y yo apoyo a Palestina desde… desde siempre. No existe otra causa sea más legítima y más justa. La gente no puede seguir sufriendo así. La guerra debe terminar. Debe haber alguna solución política al asunto.

Dije: Sin el ejercicio de las armas ni hubieras escuchado de los palestinos.

Dijo: Un poco de realismo…

Dije: Somos tan realistas que no llamamos Palestina a cualquier cosa, sino a cualquier pedazo de nuestra tierra liberada.

Dijo:  No, no cualquier pedazo. Necesitan ríos. ¡En el Sinaí no hay ríos!

Dije: Nosotros creemos en la dinámica de la revolución, y que la creación de un Estado palestino en cualquier pedazo de tierra liberada constituirá una base para que esta dinámica se arranque. Venga a visitarnos. Acérquese a la realidad.

Dijo: Tengo una invitación desde años. Iba a ir, pero comenzaron los bombardeos. Me dijeron: Espérese un poco. Sigo esperando. Con ustedes nunca hay calma. A propósito, también tengo una invitación para visitar Israel, pero nunca lo haré a pesar de mis ganas de conocer la realidad en aquella tierra. No lo haré porque los israelíes se van a aprovechar políticamente de mi visita y harán una propaganda basada en mentiras. Los países que quiero visitar: China y Palestina. ¿Pero China? No, imposible. Uno no puede conocer a china en dos semanas. Uno irá solo para formar una opinión equivocada. ¿Y qué pasa con Palestina? Qué lugar tan extraño. Cuando los judíos le otorgaron a Borges el doctorado honoris causa[5] los estudiantes rompieron las sillas por no otorgarlo a García Márquez. Los judíos creen que estoy en contra de ellos. Están equivocados. A mí me gusta su inteligencia práctica, mientras ustedes son soñadores voladores. Mírese a sí misma… Usted ni puede manejar un coche, ¿cierto?

Dije: Ni sé usar una cámara.

Dijo: Soy un genio en la tecnología, bárbara.

Dije: Tráteme bien.

Dijo: No le voy a tratar bien. Soy el hombre más tierno del mundo. Si le trato bien va a haber un lío.

Dije: ¿Hasta qué punto usted está dispuesto a apoyarnos?

Dijo: Hasta la última gota que tengo.

Dije: ¿Hará una una declaración pública?

Dijo: Hay miles de maneras para apoyarles a ustedes.

Le pregunté sobre Nicaragua: Ahí, en el aniversario de la Revolución el 19 de julio, le trataron como si usted fuera un presidente de algún país.[6]

Dijo: Porque soy como un padre para ellos. En mi casa dormían y comían, y de repente los vi en el gobierno con fusiles a sus hombros. Es la revolución victoriosa más inteligente que conozco hasta ahora. Aprendieron de Cuba. Nunca entrarán en un callejón sin salida, no caerán en la trampa de las provocaciones imperialistas. Estos jóvenes son muy inteligentes. En cuestiones de unificarse o dividirse, los sandinistas ya habían agotado todo antes de la victoria y luego se unificaron. No existe algún tipo de desacuerdo que no hayan experimentado antes; llegaron a ser unidos y triunfaron. Esto no lo aprendieron en El Salvador, donde siguen divididos y por lo cual lejos de la victoria, no importa lo que digan.

Me preguntó: Pero dígame usted… ¿Cómo es Yasser Arafat?

Dije: Es tierno y afectuoso. Es un genio por su capacidad de hablar con la gente simple. Así lo vi en Managua, por cómo hablaba con los migrantes árabes.

Dijo: Creo que ya es tiempo de conocerlo. Cada vez que voy a Cuba se lo digo a Fidel. Pero Fidel me dice: Yasser Arafat viene rápido y se va rápido.

Ojalá se entere de mi deseo de conocerlo. Lo quiero conocer de cerca.

Se acercó una niña con pedazo cortado del mantel de la mesa del café, y le pidió a Gabriel García Márquez que se lo firme. Dijo: ¿Qué harás con la firma? Dijo: La voy a pegar en Cien años de soledad. Dijo: Es un libro demasiado largo y poco afable. Es mejor que lo pegues en otro mucho mejor, se llama El coronel no tiene quien le escriba.

Luego giró hacia mí y dijo: A propósito, ustedes publican mis libros en árabe y los ando buscando para aclarar las cuentas.

Dije: ¿Y yo qué tengo que ver con esto? No me meta en sus asuntos económicos.

Dijo: ¡Qué fría es! Solo me pregunta por lo que le interesa, mientras se hace la tonta con lo que no le interesa.

Nos pusimos de acuerdo para vernos dentro de 15 días para realizar una entrevista larga con una grabadora. Pagó por el café huérfano que tomé, y se echó a reír: Usted es la mujer más barata que he conocido. Hablar con usted me costó 16 pesos con IVA. Le prometí a él que en nuestro próxima reunión solo tomaría agua.

Durante una hora y media habló de todo. Sobre las elecciones en Francia: me demostró con pruebas y números cómo Mitterrand ganaría sobre Giscard. Luego, con pruebas y números, me demostró cómo Mitterrand no ganaría y Giscard sí.

Después habló de su último escándalo, cuando pidió asilo político en la embajada mexicana en Bogotá, la capital de su país natal. Muchos dijeron que fue un acto promocional por la publicación de su última novela, Crónica de una muerte anunciada. ¿Por qué solicita un asilo político en México cuando ya lleva 20 años viviendo en este país de forma permanente, y no va a Colombia sino para visitar a su familia?

Dijo que le acusaron de colaborar con el M-19, que lo tacharon de “terrorista” y de transportar armas para la organización. Aclaró: Lo que sucedió fue que el presidente me llamó y me dijo: “Los militares te están buscando: te van aencarcelar y yo no puedo hacer nada”. Pensó que me iría así nomás, sin decir nada y dando las gracias a Dios. Pero no, revelé lo hijos de puta que son. Por eso se enloquecieron.

Y así volvió a México bajo protección diplomática.

Luego habló de su próximo libro: Es la historia de un hombre normal en una aldea normal. Un día le dicen que va a morir, y toda la aldea se entera, incluso del día y la hora en que morirá. Todos esperan. Es una historia verdadera que ocurrió en mi pueblo, en Colombia.

Nosdespedimos, y sigo esperando nuestra próxima reunión.

 

Bibliografía

 

Antaki, Ikram, “Ma’ Gabriel Garcia Marquez fi maqha [En algún café con Gabriel Gacría Márquez],Al Karmel, Editada por Mahmoud Darwish y publicada por la Unión General de Escritores y Periodistas Palestinos en Beirut, núm. 3, verano de 1981, 261-264. (en árabe)

[1] Siredey Escobar, Francisco 2014 “El día que García Márquez no pasó la aduana” en La tercera (Santiago de Chile), 26 de abril. Disponible en la Web: http://diario.latercera.com/2014/04/26/01/contenido/reportajes/25-163066-9-el-dia-que-garcia-marquez-no-paso-la-aduana.shtml.

[2] García Márquez, Gabriel 1986 La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile. (México: Diana).

[3] Artículo reproducido en la revista mexicana Proceso, disponible en la Web: http://www.proceso.com.mx/134373/begin-y-sharon-premio-nobel-de-la-muerte.

[4] Sobre Ikram Antaki la apariencia de poetas mexicanos en Al Karmel, véase Rohana, Shadi 2016 “Canasta de poetas mexicanos para la Revolución palestina” en Periódico de Poesía (México: Universidad Nacional Autónoma de México) No. 90, junio. Disponible en la Web: http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php/46-almacen/almacen/4244-no-090-raros-y-curiosos-canasta-de-poetas-mexicanos-para-la-revolucion-palestina.

[5] Tal vez García Márquez se refiere al Premio Jerusalén, que le fue otorgado a Jorge Luis Borges en 1971 por la municipalidad israelí de Jerusalén, la autoridad que representa la ocupación israelí en la ciudad (Sh.R.).

[6] Se refiere a la primera conmemoración de la Revolución sandinista, celebrada en Managua el 19 de julio de 1980. En las celebraciones estuvo presente, además de Antaki, el líder máximo de la OLP Yasser Arafat. De este encuentro entre Anatki y Arafat en Managua salió el libro, en español, Encuentro con Yasser Arafat de Antaki, publicado por ACERE en México en el mismo año.