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Por Maia Gattás Vargas

¿Por qué hacer rap para Palestina desde Latinoamérica?  En este texto deseo compartir mi experiencia como integrante del grupo artístico-político Palestina Monamur y algunas reflexiones sobre cómo el rap es uno de los géneros musicales privilegiados para apoyar la resistencia palestina.

Desde 2015 iniciamos, junto con Isabel di Campello -y muchos colaboradorxs-, un proyecto cuyo eje está centrado en el rap y las artes visuales, pretendiendo dar voz a la causa palestina desde Argentina. Como descendiente de familia palestina había vivido la mayor parte de mi vida ignorando la especificidad de su cultura y de su historia como nación. Bajo la idea de pertenecer a una familia “árabe” se escondían las particularidades del caso palestino. Por esta razón, desde el 2012, me propuse militar por Palestina, de modo “convencional”: convocando y yendo a marchas, apoyando y participando de las acciones del BDS en nuestro país, realizando ciclos de cine sobre el tema, etc. Pero había cierto círculo de público que costaba trascender.  Las formas de la política muchas veces se cierran sobre sí mismas y siempre es un desafío llegar a nuevos espacios y públicos, este fue el impulso inicial que me llevó a conformar la banda. Ayudada también por la característica del rap de parecer, a simple vista, fácil de acceder. Así es que me permití animarme a componer canciones a dúo sin ser música o poeta, animarme a rapear sin haber estudiado canto (el trayecto de Isabel era distinto porque, a diferencia mía, venía tocando música hace varios años con su banda Shona).

Lo primero que llama la atención al público cada vez que tocamos es ¿por qué cantar y componer letras por un país tan lejano? Este verano, en una gira que realizamos por el sur argentino, tocamos en San Martín de los Andes, en el Festival Primer Color, allí alguien del público nos gritó mientras cantábamos: “Hablen de su país”. Esa frase, imperativa, aún hoy nos retumba… Pero en cada situación donde intervenimos nos damos cuenta que son infinitos los puntos de contacto, que las historias de los pueblos oprimidos se parecen mucho entre sí. En este sentido, Palestina nos parece una metáfora, un punto de partida. Un caso tristemente ejemplificador, que condensa casi todas las problemáticas de la humanidad. Evidencia, por ejemplo, que el fin del colonialismo y del imperialismo es una de las grandes falacias de la Posmodernidad.

Todo el tiempo nos encontramos haciendo el ejercicio de trazar puentes: como nos sucedió cuando participamos del festival de artistas autoconvocadxs por el pueblo Mapuche, realizado en el Centro Cívico de Bariloche ante el desalojo de este verano en la comunidad Cushamen en la Patagonia argentina. Pueblo que también resiste al genocidio, que busca su autodeterminación, el reconocimiento de su cultura y de su identidad como nación. De hecho, son varias las coincidencias entre las dos historias de colonialismo: La campaña del “desierto” del Gral. Julio Argentino Roca en Argentina, es similar a la idea de que el territorio de Palestina era un “desierto”, terra  nullius , una tierra vacía que debe ser poblada y “civilizada”. Así como en la creación del estado de Israel en 1948, el sionismo propuso “Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra” frase del periodista británico de origen judío Israel Zangwill. En ambos procesos, la retórica civilizatoria se usó como excusa para oprimir. También encontramos problemáticas parecidas ente Palestina y Argentina cuando fuimos a las pasantías del MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero) o a la comunidad zapatista de Oventic en Chiapas, México. La problemática de la tierra y del modo de cultivo con las lógicas mercantilistas que arrasan con las otras lógicas y modos de trabajar. La imposibilidad de la soberanía alimentaria en Argentina, y la imposibilidad del cultivo de los olivos, fuente primaria de sustento de gran parte de la población campesina en Palestina, ya que estos son arrancados por las topadoras del ejército militar israelí.

En 2016 grabamos nuestro primer disco,VOLUNTAD, con siete canciones que consideramos como manifiestos políticos sobre los distintos temas que nos afectaban de los territorios de Palestina/Israel: la exilio y desarraigo, la problemática del agua, la complicidad de las instituciones burocráticas, la herencia y la memoria, las supervivencia del pasado en una lucha que ya lleva al menos tres generaciones bajo el mismo conflicto.

Visibilizar la revolución

La revolución no será televisada afirmaba el cantante y poeta Gil Scott-Heron en los inicios de los años 70’, creando una sospecha sobre aquello que es hegemónicamente visible, una crítica a la sociedad del espectáculo, una llamada a la acción directa, a dejar el lugar del espectador.

En 2004 el grupo mexicano Molotov realizó una versión de este tema adaptando la letra a la cultura y al dialecto mexicano:

“No podrás quedarte en casa carnal, no vas a poder
Enchufar, sintonizar, ni echarte pa’ atras, no
Podrás estar enganchado por la escuelita y lanzarte
Por las chelas en los comerciales porque la
Revolución no se televisará

La revolución no será patrocinada por xerox en 4
Partes sin comerciales, la revolución no te
Mostrará fotos de fox sonando una trompeta
(…)”

Hoy en día, casi 50 años después del manifiesto de Scott-Heron, e Internet mediante, podemos preguntarnos si la revolución será transmitida por los múltiples nuevos medios de información/des-información vigentes. La denominada- desde Occidente- Primavera árabe (2010-2013) se postuló como un ejemplo de esto… Pero ¿Cuáles  son los espacios para visibilizar la revolución? ¿Es suficiente con alcanzar visibilidad mediática? ¿Cómo se la comunica?

En sus inicios, el género musical del rap parecía partir de esta misma inquietud respecto a la música. No basta con encontrar espacios para visibilizar la revolución, sino también modos nuevos de narrarla. Antes del rap, el Spoken Word [1] es quien abre el camino: está en el borde del discurso político y las improvisaciones propias del jazz, discursos rítmicos provenientes de la población afro marginada en los Estados Unidos.

Recientemente, la artista y activista  canadiense-palestina Rafeef Ziadah se hizo conocida por su poema “Las tonalidades de la ira” recitado bajo este estilo. Luego el spoken deviene en el rap como género musical que ataca los contenidos y las formas existentes. Nace con letras explícitamente políticas, de denuncia, la palabra como arma y nace también, con nuevas formas: el ritmo, la rima, los juegos de palabras. Experimenta nuevas musicalidades, incluso bordea lo “no musical”. Esta corriente explicita(ba) que el arte no está por fuera las problemáticas de su contexto social y que estás debían ser dichas explorando también nuevos espacios del decir: en principio la calle, y luego también el escenario y posteriormente, los medios de comunicación.

Chuck D, el líder de la banda de rap estadounidense Public Enemy, decía en años 80’ que la música rap era la CNN de la juventud urbana de EEUU: “CNN for black culture”. Años después, Tamer Nafar, cantante del primer grupo de hip-hop palestino DAM, asegura que el rap es, para el pueblo palestino, la CNN. Porque en cada pueblo, en cada ciudad de Israel/Palestina: Gaza, Cisjordania, están surgiendo grupos de hip hop y rap, con este espíritu de comunicar la revolución de otros modos. Pero una pregunta fundamental de todo arte-y una diferencia fundamental con el periodismo de la CNN – es la pregunta por la forma. Ante la preocupación de ¿Cómo expresar, comunicar o visibilizar la revolución? Las respuestas desde el arte, sin dudas, deben atender a la forma.

En vínculo con estas preguntas de ¿qué decir, cómo decirlo y dónde decirlo? es valioso recuperar la propuesta del movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones), movimiento mundial de militancia en favor de Palestina que nace en 2005 y toma la herramienta del boicot de la experiencia dada en el apartheid sudafricano. Este movimiento, en su área cultural, se manifiesta en torno a la ineludible unión entre música y política. El debate se reavivó recientemente con la polémica entre Roger Waters, cantante de la legendaria banda Pink Floyd, y Tom Yorke, cantante de la banda inglesa Radiohead, a causa del recital que estos músicos ofrecieron en el Parque de Yarkon de Tel Aviv, Israel. Sintetizando las posiciones Roger Waters exigía, como militante del BDS[3], que los músicos no asistan al recital, porque eso implicaba una cierta complicidad con el Estado genocida de Israel, un “lavado de cara” a un Estado colonialista, imperialista e ilegal. “Les pedimos que no toquen en Israel, los palestinos les han pedido que dieran un pequeño paso para ayudar a presionar a Israel para que termine con su violación de derechos básicos y de la ley internacional”, escribieron los militantes del BDS. En el caso de Yorke, pedía que no se lo subestime como músico, alegando la libertad del artista, calificando al BDS como una forma de “prohibición cultural”. “Es ofensivo y no puedo entender por qué tocar un show de rock o asistir a una conferencia en una universidad [puede ser un problema para ellos].”[4] Declaró el cantante en una entrevista de la revista Rolling Stone.

 

El rap por Palestina

Volviendo al tema que nos convoca,  la situación del rap hoy y su particular vínculo con Palestina, vale aclarar que considero que hacer rap por la causa palestina o ser músico palestino/a, muchas veces no implica habitar en ese territorio. Acontecida la Nakba, desde el 48’ y con la creciente situación de ocupación, sucede que en muchos casos, estos músicos son descendientes de familias palestinas exiliadas o nacidos en campamentos de refugiados vecinos. Ser palestino/a es una identidad nacional y cultural que trasciende los límites políticos, que a sí mismo son constantemente modificados por la ocupación de los territorios por parte de Israel. Por esta razón, en y por Palestina se rapea en distintos idiomas y desde distintos países: se canta en hebreo, árabe, castellano, francés o inglés. Porque reconocerse como palestino implica restituir una identidad que está en peligro de extinción desde cualquier parte del mundo.

La Industria Cultural[5] todo lo atrapa, los productos culturales son objetos de consumo, una parte más de la maquinaria del capitalismo, producidos, muchas veces, bajo la misma lógica que una zapatilla. El rap es también preso de esta institucionalización y mercantilización. A partir de los años ’90, lo subalterno se vuelve hegemónico, lo que era marginal se vuelve protagónico, surgen las estrellas del rap y son transmitidas por MTV. ¿La revolución transmitida por televisión? Al mismo tiempo se modifican no solo los espacios por donde circulan esas palabras de resistencia, sino también los contenidos de las mismas. Sucede un desplazamiento del lenguaje político a otras temáticas. Entonces ¿Cómo hacer rap hoy en día, cuando este género ya no implica necesariamente un carácter revolucionario, una búsqueda de liberación? O ¿Cómo deben los artistas usar esos espacios comerciales, de gran visibilidad para transmitir mensajes que operen en su contra? ¿Cómo estar adentro del sistema siendo anti sistema? ¿Es posible? Todas estas preguntas tocan a aquellos que practican rap hoy desde Palestina/Israel. Desde finales de los años ‘90, han surgido en ese territorio diversos grupos que encontraron en esta herramienta un modo de descarga de sus vivencias como pueblo oprimido, una forma de exponer ante el mundo ciertos discursos que estaban poco expuestos -o subexpuestos-ante la esfera pública mundial. Si lo pensamos de este modo, el rap puede ser considerado como una trinchera de resistencia cultural, mensajes que viajan en botellas en el amplio mar de internet.

El rap retoma la retórica del manifiesto, de la afirmación: te lo digo así de simple y claro. Te lo digo de este modo, como puedo, con las herramientas que tengo a mano. En un punto, para hacer rap no se necesita más que la propia voz, la voluntad de prueba y error, la búsqueda de rimas, el permiso del juego. Es un género musical que cualquiera puede practicar si se lo propone, ya que no exige conocimientos técnicos o académicos, ni siquiera son necesarios instrumentos musicales. Esto no quiere decir que sea algo fácil, pero su virtud y su logro está principalmente en la composición de las letras, sus contenidos, y la voluntad de práctica y el esfuerzo. De hecho, hoy en día proliferan en las plazas y los recreos de la Argentina grupos de estudiantes que se juntan a freestaylear. Basta un celular y una base de youtube para ir probando las rimas. En este sentido, el rap es ideal para aquellos que están limitados en sus posibilidades técnico-musicales, como sucede con muchos de los músicos palestinos que viven en Gaza o en campos de refugiados.

Hay algunas películas que permiten conocer la escena de rap en torno a Palestina: el documental realizado por Fermin Mugruza, Check Point Rock, canciones desde Palestina (2009) y el programa televisivo Next Music Station (2011) producido por Al-Jazeera, muestran un panorama de la música en la región de Medio Oriente. También está el documental Slingshot Hip Hop  (2008) de Jackie Salloum, donde se muestran las dificultades a las que se enfrentan los jóvenes palestinos, incluidos los raperos, cuando intentan cruzar las fronteras controladas por los israelíes.

La rapera palestina Safa Hathoot,  aparece en ambos documentales. Ella formó Arapiat con Nahwa Abed Alal en el 2001 y después comenzó a rapear en soledad. Considera que el hip hop es una herramienta pedagógica para su generación: “En los colegios no nos enseñan nuestra historia, no la conocemos, así que se la enseñamos a los jóvenes a través de nuestras canciones. Cuando yo iba al colegio, no sabía nada de Darwish ni de la historia palestina. Fue a través del hip hop como los descubrí y empecé a ser wataniya [nacionalista]. La identidad es el problema más importante que tenemos, y el hip hop es nuestra herramienta para educar” cuenta en el documental Slingshot hip hop.

Me interesa destacar el caso de las mujeres raperas palestinas, ya que considero que realizan simultáneamentedos movimientos: poner la voz femenina el del género del rap, que fue históricamente territorio de voces masculinas, ya que la cultura hip-hop fue tradicionalmente machista, y también, particularmente la voz de las mujeres como palestinas, ya que ellas tienen un importante rol en la resistencia, por la evidente la falta de hombres  (quienes están en su mayoría muertos o presos). El 60% de la población en Palestina son mujeres, la mujer cumple diversos roles: es la madre, la hermana, la esposa y la hija, es la educadora de la población, no solamente en la casa. Es quien guarda la llave del hogar perdido. En los centros educativos la mayoría también son mujeres.  La mujer ha estado presente incluso en la lucha armada, como el caso ejemplar de la militante del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), Leila Khaled. En la escena del rap podemos ver como cada vez está más presente la voz de las mujeres, también en Latinoamérica, dondepodemos encontrar varias músicas de este género: las pioneras de Actitud María Marta, Sara Hebe, de Argentina, Ana Tijoux y Belona MC de Chile, Anarkia Ruiz de Venezuela, Krudas Cubensi de Cuba, Mare advertencia lírika de México son algunos de los casos más conocidos. “Las mujeres ya no somos espectadoras ni somos invisibles”, afirma Rebeca Lane, femcee guatemalteca.

Pero, para pensar la escena del rap en Palestina, debemos comenzar por DAM, que fue la primera banda, formada en 1998 en territorios del 48, en Lod, Israel, compuesta por dos hermanos y un amigo: Tamer Nafar, Suhell Nafar y Mahmoud Jreri. DAM significa sangre en árabe y en hebreo, pero también quiere decir Da Arabic Mcs. Sus letras hablan sobre la ocupación y también sobre problemas sociales. La Segunda Intifada estalló en septiembre de 2000 y DAM tenía algo que decir al respecto.  Cuenta Tamer “Queríamos decirles a los israelíes “pónganse en nuestros zapatos y les dolerán los pies”, parafraseando una frase del rapero estadounidense DMX. En ese año lanzaron Criminales inocentes, grabado en hebreo con la música del “Avemaría” de Tupac. Y a los pocos meses llegó, Mein Erhabi (¿Quién es el terrorista?), su gran éxito. La revista Rolling Stone en Francia distribuyó posteriormente la canción gratis y Le Monde presentó a DAM como la voz de una nueva generación. DAM dice respecto a este salto al exterior “que anormalmente les impedía firmar con las discográficas israelíes por un lado y con las árabes por otro”, por lo que su primer álbum, Dedication, fue publicado por una discográfica alemana;“Tuvimos que irnos fuera solo para poder entrar dentro” dice Jreri.

Para terminar, deseamos cerrar con el caso de Shadia Monsur (foto de portada), quien es la cantante británico-palestina más conocida hoy en día. Nacida en Inglaterra, canta tanto en árabe como en inglés. Empezó a hacer rap en 2003 en Amsterdam, donde había sido invitada a formar parte de los coros del rapero sirio Eslam Jawaad y del colectivo de hip hop Arap. Shadia propone hacer una “Intifada musical” contra la opresión, contra la ocupación de Palestina, la represión contra las mujeres y la oposición conservadora a su música. Ante la situación de genocidio, Shadia busca reafirmar su identidad árabe ante los intentos de hacerla desaparecer culturalmente. Esto se demuestra en sus proyectos: en 2009, participó del proyecto Symphony Arabica. También abrió el festival Anual Black August Benefit para presos políticos al lado de raperos como Q-Tip, EPMD e Immortal Technique, y protagonizó el Arab World Fest . En 2010, Shadia Mansour y el rapero anglo-irakí Lowkey acompañaron al escritor Norman Finkelstein en una gira por los Estados Unidos llamada Free Palestine Tour, con motivo del lanzamiento de su libro This Time We Went Too Far, sobre la invasión israelí de la Franja de Gaza en 2008.

Su canción Al-kufiyya arabiyya (El pañuelo palestino es árabe) fue compuesta en el momento en que supo que una empresa americana estaba fabricando pañuelos en otros colores, cuando ese símbolo es originalmente blanco y negro y pertenece a la identidad palestina. Compara esta falsificación con la humillación de su cultura por tomarla como una simple moda de Occidente:

“Aprendan cómo ser humanos antes de llevar nuestro pañuelo / (…)
Esto es por lo que llevamos el kufiyya, porque es patriótico / El kufiyya, el kufiyya es árabe /
Esto es por lo que llevamos el kufiyya, nuestra auténtica identidad (…)”.

En 2014 colaboró con la rapera chilena Ana Tijoux en el tema Somos sur, donde se unen las luchas entre Latinoamérica y Palestina, especialmente la liberación Wallmapu (territorio ancestral Mapuche).

Allí Shadia rapea:

“Nigeria, Bolivia, Chile, Angola, Puerto Rico y Túnez, Argelia,
Venezuela, Guatemala, Nicaragua, Mozambique, Costa Rica, Camerún, Congo, Cuba, Somalía, México, República Dominicana, Tanzania, fuera yanquis de América latina,
franceses, ingleses y holandeses, yo te quiero libre Palestina.”

Evidenciando que todas las luchas con la misma lucha.

Todas las voces se pueden alzar  desde y por Palestina.

“Nuestras palabras son piedras”, grita DAM en el escenario, palabras-piedras de resistencia, que viajan traspasando las distancias y los muros.

 

Links:

BDS Argentina:http://bdsxpalestinaenargentina.blogspot.com.ar/

DAM:http://www.damrap.com/index.html

Shadia Mansour:https://www.facebook.com/pg/Shadia-Mansour-35106008298/about/?ref=page_internal

Fermin Mugruza:http://www.muguruzafm.eus/

Palestina Monamur: http://www.palestinamonamur.bandcamp.com

Videografía:

Check Point Rock, canciones desde Palestina (2009) Fermin Mugruza.

Next Music Station (2011) producido por Al-Jazeera.

Slingshot Hip Hop  (2008) Jackie Salloum.

[1] El Spoken word (traducido literalmente, significa “palabra hablada”) es un tipo de poesía/performance que utiliza elementos musicales y teatrales. Se centra generalmente en la representación de la palabra como tal, el tono, la entonación, el ritmo, los gestos y la expresión facial, entre otros. Mezcla el discurso narrativo con la improvisación y recursos poéticos como las rimas, los juegos de palabras, las repeticiones etc. Se trata de conferir a la voz humana todas las capacidades y posibilidades de un instrumento musical.

[2]Poema “Las tonalidades de la ira”https://www.youtube.com/watch?v=nVbXfnTDwQ0

[3]http://www.rollingstone.com.ar/2030629-roger-waters-le-responde-a-thom-yorke-por-la-polemica-del-show-de-radiohead-en-israel

[4]http://www.rollingstone.com.ar/2030121-que-dice-radiohead-sobre-la-polemica-del-show-en-israel

[5]Concepto acuñado por Theodor Adorno y Max Horkeimer en su libro “Dialéctica del iluminismo”(1950).