parallax background

Ahed Tamimi y el discurso generacional de la resistencia palestina

Los israelíes que se niegan a convalidar el genocidio
mayo 2, 2018
El mar: un camino hacia la vida
mayo 2, 2018

Mariano Ali[1]

 

Resumen
Los palestinos han constituido un discurso generacional adecuado a las circunstancias sin perder sus aspectos fundacionales: defensa de la soberanía y cultura. El mismo se instrumentaliza desde un ethos[1] orientado al rechazo del apartheid. El caso de Ahed Tamimi ejemplifica no sólo el rol que desempeñan los jóvenes en el proceso de emancipación palestina, sino además se erige como la reafirmación de la identidad colectiva de su tiempo y ancestros.
Palabras claves: discurso, lenguaje, ocupación, cultura.

Abstract
Palestinians have constituted a generational speech suitable to the circumstances, without losing its foundational aspects: defense of their culture and sovereignty. This speech instrumentalizes from an ethos orientated to reject the apartheid. Ahed Tamimi´s case exemplifies not only the role that young Palestinians play in the emancipation process, but it also raises as the reaffirmation of the collective identity of their time and their ancestors.
Keywords: speech, language, occupation, culture

Quienes interpretan los cambios sociales desde la perspectiva coyuntura y estructura determinan en sus planteamientos que las transformaciones que estremecen las bases de la sociedad están supeditadas por distintos factores y coyunturas históricas acumuladas que se presentan en un período no muy prolongado. En este caso y para efectos de este artículo la interpretación de cambio histórico pasa por comprender aquellos aspectos culturales[2] que están presentes en el discurso de la resistencia palestina y que sirven como narrativa fundamental para denunciar el apartheid que ejecuta el estado de Israel en contra de este pueblo árabe. Para Parra, Ortega y Larez “lo coyuntural puede entenderse como una etapa de transición entre dos estructuras históricas: el agotamiento de una va permitiendo paulatinamente el surgimiento de otra, hasta que finalmente ésta se impone sobre aquella. El paso de una estructura a otra es conflictivo, lo cual es característico de los procesos coyunturales. Según Tuñón de Lara (1981:15), la coyuntura supone la expresión abierta y manifiesta de una conflictividad que puede llevar al cambio estructural… Los observadores de lo social entienden por estructura una organización, una coherencia, unas relaciones suficientemente fijas entre realidades y masas sociales. Para nosotros los historiadores, una estructura es indudablemente un ensamblaje, una arquitectura; pero, más aún, una realidad que en el tiempo tarda enormemente en desgastar y en transportar” (2005: 16-19).

Desde este enfoque es fundamental resaltar además las maneras (modos de operar) como la catástrofe (Nakba) palestina ha “mutado” en su apariencia (lo que manifiesta como discurso quien la ejecuta) sin alterar sus fundamentos iniciales. Los hechos demuestran que las acciones planteadas en la actualidad por el estado israelí conservan la esencia del plan original de expulsión de los palestinos de sus tierras indistintamente que sus propulsores del momento lo presenten como distinto o “menos radical”. Merece en estos términos plantear algunas preguntas: ¿Sirve el lenguaje para impulsar mecanismos de liberación? ¿Desde la deconstrucción del lenguaje se pueden determinar formas de organización, vínculos, parentesco, asociación o modos resistencia en contra de la ocupación israelí? ¿Es el lenguaje una realidad omnipresente entre los palestinos que aún sin conocer todos los elementos normativos que en éste convergen lo usan para deducirse, explicarse, interpelarse, responderse como una cultura bajo ocupación? ¿Los jóvenes palestinos replantean las maneras de resistir al colonialismo por implantación de población[3] construyendo nuevos modos de estar en Palestina? Algunos de estos cuestionamientos han sido respondidos por las mismas coyunturas históricas, otros, se han solapado por el entramado de conceptos construidos de manera arbitraria ajenos a la realidad de los palestinos y que se configuraron como una ideología justificadora de su explotación (Silva, 1980:19).
La falsificación del discurso impuesto por la colonización relacionado con la expulsión y limpieza étnica en contra de los palestinos sólo promueve la banalización del apartheid que adolece ese pueblo. El andamiaje discursivo (entiéndase la narrativa que se impone como “legítimo”) planteado desde los centros de poder político, académico y mediático israelíes (y sus aliados) pretende condicionar la realidad de los palestinos puesto que, tal y como lo explica el filósofo venezolano Briceño Guerrero el discurso no sólo está vinculado a pensamientos y palabras “lo que está formulado verbalmente, sino el estilo de actuación, los actos y, más profundamente que los actos, los sentimientos y las valoraciones” (2014:89).

Esto que señala Gerrero es fundamental porque más allá de lo que algunos orientalistas sinuosamente concluyen de que las reflexiones sobre Palestina deben “enfocarse en tocar otros temas distintos a la Nakba”, asumiendo desde el precario argumento que la misma “es una abstracción” que no merece ser más estudiada o expuesta en el discurso de la resistencia palestina, al contrario de esta visión, el movimiento de liberación nacional de este pueblo ha demostrado por décadas su capacidad para transferir a las nuevas generaciones las razones de su existencia. Un ejemplo fehaciente de esto se puede determinar en el caso de la adolescente palestina Ahed Tamimi, rostro representativo de los presos políticos de ese pueblo, los cuales, según la organización Addameer.org[4] para enero de 2018 arroja las siguientes estadísticas:

 

 

Presos políticos Total
Cifra general de prisioneros políticos 6119
Detenidos administrativos 450
Palestinas detenidas 59
Niños palestinos detenidos 330
Prisioneros de Jerusalén Oriental 550
Presos de Gaza 320
Miembros del Consejo Legislativo Palestino 11
Prisioneros antes de los Acuerdos de Oslo 30
Presos que cumplen una condena superior a los 20 años 479
Presos que cumplen cadena perpetua 525

 

Tabla resumen elaborada por el autor tomando como referencia los datos que aparecen en la página http://www.addameer.org/statistics/20180131 (Sin autor. Fecha de consulta 01 de febrero de 2018).

Estas cifras varían de acuerdo a las circunstancias y están determinadas por el sesgo planteado por el estado de Israel el cual gestiona la opacidad informativa para invisibilizar a los presos políticos y evitar de esta manera sanciones internacionales y sobre todo que organizaciones como Addameer.org defiendan los derechos de los palestinos. Vale resaltar también que, más allá de los distintos conceptos existentes sobre el lenguaje, en este artículo se toman como referencia aquellos que sirven para explicar su esencia como representación del pensamiento y reflejo de las acciones del sujeto contemporáneo; además, en su función básica para la creación de parentesco cultural. Para Lévi-Strauss éste se nos manifiesta “como el hecho cultural por excelencia, y esto por varias razones; en primer lugar, porque el lenguaje es una parte de la cultura, una de esas actitudes o hábitos que recibimos de la tradición externa; en segundo lugar, porque el lenguaje es el instrumento esencial, el medio privilegiado por el cual asimilamos la cultura de nuestro grupo” (1971:134).

Las acciones planteadas por la familia Tamimi en la actualidad pueden interpretarse como la continuidad de un lenguaje generacional que se ha adecuado al contexto del momento sin perder sus aspectos fundamentales: transferir la experiencia de lucha, sistematizar aquellos modos de resistir que se convierten en mecanismos cotidianos de convivencia para fortalecer el vínculo entre palestinos y unificar criterios discursivos desde la resistencia dentro de la diversidad multiétnica y pluricultural propia de la identidad de los palestinos. Por ejemplo, en declaraciones ofrecidas en 2015 por Ahed Tamimi a la televisora AJ+ se puede determinar el compromiso que la adolescente asume con respecto a lo que ocurre en su realidad inmediata y la del resto de palestinos que padecen la ocupación. En ese momento con tan sólo 14 años afirmaba que “nadie me obligó a ir a las marchas para resistir a la ocupación militar. Lo hago porque veo a colonos Israelíes todos los días sentándose, nadando y jugando en mi tierra, mientras que yo temo perder a un ser querido”[5].

Estos aspectos del mensaje en contra de la colonización han conseguido refundarse más allá de las dificultades que impone el apartheid y han logrado lo que Nadera Shalhoub-Kevorkian en sus estudios sobre biopolítica del colonialismo señala como “estar constantemente rehaciéndose” (2017:68). Rehacerse en este caso puede significar rememorar constantemente lo vivido para transmitirlo a las nuevas generaciones como narrativa de la resistencia. El decir y evocar reafirma la identidad ante el otro que te niega, sirve además como modo de catarsis colectiva. En este tenor el lenguaje puede asumirse como síntesis que se convierte en vínculo para el parentesco sanguíneo y cultural, a su vez se nutre de las propias construcciones interpretativas que el sujeto le confiere para sí en relación con su entorno. Foucault lo define como “el murmullo de todo lo que se pronuncia, y es al mismo tiempo ese sistema transparente que hace que, cuando hablamos, se nos comprenda; en pocas palabras, el lenguaje es a la vez todo el hecho de las hablas acumuladas en la historia y además el sistema mismo de la lengua” (1996:64).

Para la causa palestina el lenguaje no sólo se compone desde la memoria oral y escrita sino además desde el replanteamiento de aquellas coyunturas históricas que han funcionado para sobrevivir a la ocupación; ejemplo de esto, es el discurso referido a las Intifadas que ha nutrido a la narrativa de la resistencia del movimiento de liberación nacional palestino: contar (el decir colectivo) cómo se dieron, recrear cómo ocurrieron, reflexionar sobre aquello que se logró y perdió, funcionan como engranajes generacionales a través de los cuales subjetividades como las de Ahed Tamimi (ella como mensaje de resistencia) no pueden ser interpretadas como extrañas, aisladas y radicales, porque son parte de un contexto cultural donde están plenamente justificadas e integradas por décadas a un discurso transversal del pueblo palestino. El lenguaje entonces se convierte no sólo en instrumento para la comunicación sino además en precepto para la moralidad de las nuevas generaciones en Palestina. Lo dicho de abuelos a padres, de madres a hijos, de hermanas a hermanos, de primos a primas, de amigos a amigas; sobre cómo se resistió y se resiste trasciende lo meramente anecdótico para erigirse como parte esencial del parentesco y realidad entre palestinos puesto que, tal y como el filósofo Adam Schaff lo explica, “…el lenguaje influye sobre todo en la forma en que percibimos la realidad. Nuestra percepción de la realidad se halla bajo la influencia indiscutible del lenguaje en el que pensamos. Esto significa que el lenguaje, que es un reflejo particular de la realidad, es a su vez un cierto sentido el creador de nuestra imagen de la realidad” (1967: 250-251).

La antropología estructural nos advierte que el parentesco tiene implícito al lenguaje como variable o característica esencial, el cual adquiere sentido a partir de enunciaciones entre las personas y funge como aspecto identificativo con el fin de determinar especificidad dentro del grupo social. Ese sistema de nominaciones permite además tipificar los aspectos comunes y divergentes que existe entre las culturas. En tal sentido, el lenguaje, no sólo asume su función básica de permitir la comunicación entre quienes integran el sistema social, sino además es un elemento clave para el estudio de su identidad. Desde esta perspectiva Lévi-Strauss nos convoca a no dejar a un lado el plano de nominaciones y el de conductas vinculadas al parentesco que permiten analizar el orden social imperante dentro del grupo. Comportamiento y nomenclaturas lexicales son parte de un todo conectado al lenguaje (fonético o rasgos corporales). Desde este enfoque este pensador en su obra Antropología estructural refuerza la idea que el sistema de parentesco es un lenguaje (1995). En tal sentido, se puede deducir que el vínculo cultural -no sólo sanguíneo- entre palestinos en sí mismo es un código cultural comunicativo. Por otro lado se puede asumir que tras décadas de ocupación los palestinos han construido no sólo el lenguaje de la resistencia sino han erigido su propio parentesco en torno a ésta. Hermanos de lucha, vínculos de fraternidad colectiva en contra del apartheid que se han transferido a las nuevas generaciones como patrimonio cultural a favor del movimiento de liberación, evitándoles esa sensación de orfandad (el grado “cero”) que pudieron padecer quienes dieron hace décadas los primeros pasos por la independencia de Palestina. En este sentido el caso de Ahed Tamimi puede deducirse como una figura prominente por determinadas circunstancias dentro de un continuum discursivo por la emancipación. Entendiendo que al lado (no atrás) de ella hay otras propulsoras de este discurso que escogieron hace décadas este modo de expresarse y que por el contexto de exclusión de género dentro de una sociedad patriarcal no se han conocido o se han censurado. Vale resaltar en este caso las palabras de Ahed Tamimi durante su participación en el Parlamento Europeo durante un evento denominado “El papel de la mujer en la Resistencia Popular Palestina” el cual se realizó el 26 de septiembre de 2017 y en el que ella resaltó que “…la mujer palestina en general desempeña un papel relevante en la causa palestina porque la mujer es normalmente la encargada de educar a los hijos y de transmitir los valores. Si la mujer se mantiene fuerte, se mantiene libre, es consciente de su importancia en la causa palestina, puede transmitir a las siguientes generaciones ese mismo sentimiento y quizá esa sea la clave para poder acabar con la ocupación”[6].

La resistencia palestina puede asumir como un triunfo para su causa que lo comunicado entre ellos y ellas desde el inicio de la Catástrofe en 1948 ha configurado nuevas formas de resistir, novedosas maneras de interpelar las sofisticadas vías que tiene el colonizador para prolongar a la Nakba hasta el siglo XXI. En ese proceso de devenir (Clifford, 2013:7) se han planteado métodos de transmisión cultural que le han permitido a jóvenes como Ahed Tamimi comprender el rol que deben desempeñar dentro del movimiento de liberación nacional palestino. Desde esta perspectiva la convicción con la que esta generación palestina asume su función dentro de la ocupación que padecen se puede interpretar como una derrota contra la fuerza ocupante puesto que, el legado de sus ancestros no quedó como repertorio cultural para la contemplación de lo que “fue”, sino que más bien se convirtió en referente vigente para darle continuidad a la lucha del pueblo palestino por su independencia.

El lenguaje se plantea como una extensión cultural de lo que se acepta o rechaza. Los pensamientos y emociones consiguen en éste un vínculo de proyección de su sentido. Es un medio referencial que identifica a toda comunidad cultural productora de significaciones. Ya sea para reforzar el vínculo con lo que se congenia como propio o para rechazar aquello o a quien no se plantea como integrante del código de la comunidad constituida, el lenguaje se nos ofrenda como un proceso de intermediación entre lo que se cree y se dice. En el caso de Ahed Tamimi opera para rechazar a la ocupación y dignificar además a aquellos palestinos que también están confinados en las prisiones del estado de Israel o han muerto por la independencia de su país. Para la joven palestina funciona como un instrumento con el fin de desobedecer no precisamente al soldado israelí que enfrentó, sino a los parámetros de segregación que impone el apartheid en contra de los palestinos. La desobediencia de Ahed trasluce lo que Fromm hace décadas señaló de ésta, proponiéndola como un acto de afirmación de la razón y la voluntad, y aclarando además que “no es primordialmente una actitud dirigida contra algo, sino a favor de algo: de la capacidad humana de ver, de decir lo que se ve y de rehusarse a decir lo que no se ve. Para hacerlo así el hombre no necesita ser agresivo o rebelde; necesita mantener sus ojos abiertos, estar plenamente alerta y deseoso de asumir la responsabilidad de hacer abrir los ojos a quienes se hallan en peligro de perecer porque están amodorrados” (1984:54). En tal sentido, a la afirmación de la existencia palestina implica desde la lógica del apartheid una negación de su ontología colectiva operada desde el estado israelí. La sola intención de aseverar “aquí hemos estado y no nos iremos”, expresión recurrente de los palestinos, repercute en una serie de acciones e imposiciones simbólicas por quienes niegan su existencia.

Los nervios discursivos que los representantes del estado israelí propagan a través de sus medios de difusión no sólo reflejan la valoración que estos tienen del pueblo palestino sino además (por su influencia y masificación en la sociedad israelí) operan como órdenes, mandatos o sugestiones que con el tiempo han establecido patrones de comportamiento, “consensos” en la colectividad israelí y sobre todo una ideología sobre lo que supuestamente son los palestinos puesto que, tal y como lo explica el lingüista Teun van Dijk, las interpretaciones que imponen las élites discursivas en la población implican que “la ideología dominante de la clase gobernante es impuesta persuasivamente sobre las clases dominadas con el objetivo implícito de obtener la legitimación de su poder. En este caso, por ejemplo, los intereses de la clase gobernante son encubiertos y/o presentados como los intereses de la sociedad toda. La consecuencia clásica es que las clases dominadas desarrollan una falsa conciencia acerca de su posición en la sociedad” (1988:137). Por ejemplo en el siguiente cuadro se resumen algunas expresiones (matriz propagandística) que son propias del discurso de segregación social e incitación al odio en contra de los palestinos, dichas en el mes de febrero de 2018 por altos representantes del estado israelí y que se propagaron a través de medios de difusión internacionales y de esa región:

Fecha Frase Vocero Fuente
01/02/18 “Si estuviera allí, ella [la presa infantil palestina Ahed Tamimi] terminaría en el hospital. Sin lugar a duda. Nadie podría detenerme. Patearía su cara, créeme” Oren Hazan,  Miembro de la Knéset (Likud) http://www.bbc.co.uk/programmes/p05wqg1f
01/02/18 “Sugiero que los MK de la Lista Árabe Conjunta se concentren en trabajar realmente por el bien de los ciudadanos israelíes que los eligieron, en lugar de tratar de inventar provocaciones y películas de ciencia ficción sobre una nación imaginaria de personas que buscan empleo de los países árabes mucho tiempo después de la nación judía. “ Nurit Koren, Miembro de la Knéset (Likud) https://www.israelnationalnews.com/News/News.aspx/241427
12/02/18 “Hay lugar para mantener una mayoría judía incluso a costa de la violación de los derechos”

 

“Hay lugares donde debe mantenerse el carácter del Estado de Israel como Estado judío, y esto a veces se produce a expensas de la igualdad”

 

Ministra de Justicia Ayelet Shaked https://www.haaretz.com/israel-news/justice-minister-israel-s-jewish-majority-trumps-than-human-rights-1.5811106
13/02/18

 

“En nuestras comunidades [de colonos] en Judea y Samaria [Cisjordania ocupada], ya se ha establecido una tercera generación. Los colonos allanaron el camino, estableciendo hechos físicos en el suelo. Ahora es el turno de los estadistas de establecer hechos políticos…”

 

“… el asentamiento judío en Judea, Samaria y el valle del Jordán [Cisjordania ocupada] siempre será parte del Estado de Israel, y el papel de nuestra generación es eliminar cualquier pregunta sobre el futuro de la colonización”

El ex ministro de Asuntos Internos, Gideon Saar, https://www.israelnationalnews.com/News/News.aspx/241894
20/02/18 “No hay millones de refugiados palestinos y nunca los hubo”. Israel nunca aceptará el ‘derecho de retorno’. “( 20 de febrero de 2018 ) El jefe de Yesh Atid, Yair Lapid https://www.timesofisrael.com/ministers-rip-into-abbas-accuse-him-of-distorting-history/

Fuente: cuadro resumen elaborado por el autor tomando como referencia el informe emitido por el Departamento de Cultura e Información de la Organización para la Liberación de Palestina (Ashrawi H. Fecha de consulta: 01 de febrero de 2018. Disponible en http://www.dci.plo.ps/en/article/8288/Incitement-Report-for-February-2018-Examples-of-recent-inflammatory-comments-and-incitement-by-Israeli-officials-and-leaders).

La parresía[7]  de Ahed Tamimi interpela al colonialismo israelí, refuerza los consensos de lealtad existentes entre palestinos y marca un punto de inflexión histórica no sólo por su edad sino además por su condición de mujer la cual pone de manifiesto en esta generación hacia donde se inclina –por ahora, en esta coyuntura- el liderazgo emergente en ese pueblo árabe.
Además al aseverar, como parte de un lenguaje del reconocimiento intercultural, que está convencida que los palestinos no están en contra de los judíos sino del sionismo, el mismo que según su discurso “también toma como víctimas a los judíos (…) y va contra los judíos que muestran cierta solidaridad con los palestinos, esos judíos también son víctimas del sionismo”[8]  refleja de esta manera Ahed Tamimi que en el proceso de colonización no sólo los palestinos son las víctimas y visibiliza (exteriorización de una ética prominente en ella) que los otros, aquellos que no se asumen como parte de la cultura palestina son perjudicados por el apartheid. Esta narrativa planteada por esta joven alienta lo que Merleau-Ponty expone como idea fundamental del lenguaje en el que el yo y el otro pueden interactuar, cohabitar porque según la perspectiva de este pensador “existe en particular, un objeto cultural que va a jugar un rol esencial en la percepción del otro: es el lenguaje. En la experiencia del diálogo, se constituye entre el otro y yo un terreno común” (1945:407).

Las acciones de Ahed Tamimi a favor de la resistencia palestina son actos comunicativos en el sentido de fortalecer su entendimiento no sólo con su núcleo familiar sino además con quienes considera aliados de esta causa, reforzando de esta manera un tipo de identidad de lucha entre este pueblo que se ha constituido como reacción a los diversos modos de colonialismo que han operado en territorio palestino en distintos periodos históricos. Si se asume la protesta de esta adolescente palestina como mensaje, en los términos de Jürge Habermas se puede comprender entonces su lenguaje “…como un medio dentro del cual tiene lugar procesos de entendimiento en cuyo transcurso los participantes, al relacionarse con un mundo, se presentan unos frente a otros con pretensiones de validez que pueden ser reconocidas o puestas en cuestión” (2002:143). Sin embargo, este enfoque de “entendimientohabermasiano [9]” orientado en este caso a resaltar un discurso (el argumento manifestado) de rechazo al colonialismo implicaría un reconocimiento por parte del receptor de la existencia de Ahed Tamimi y el resto de los palestinos, sobre todo, respetar su identidad, la cual puede asumirse y ha pasado “de ser una noción individual y subjetiva a ser una noción colectiva, quasi formal y objetiva. La identidad como la memoria es una forma de deber (Nora,1996:10 en Peled-Elhanan 2012:38). Además el colonizador tendría que considerarlos como sujetos de derecho que merecen ser escuchados y darles a sus exigencias una valoración política como discurso de inconformidad social. Sobre este aspecto la Nakba, el apartheid no plantea la comunicación (niega el entendimiento) con quienes tienen que ser excluidos, segregados, confinados, disciplinados; es por ello que el discurso de Ahed Tamimi expone la reafirmación de una ontología colectiva que se manifiesta públicamente para enfatizar su existencia, que denuncia para rechazar y donde el discurso además funge como herramienta de determinación de una presencia que no cree en aquellas normas, leyes o instancias de penalización que el establecimiento colonizador les impone a los palestinos para invisibilizarlos o enmascararlos[10] (a conveniencia del ocupante) y “legitimar” sus acciones de segregación. En este sentido la protesta puede comprenderse como un acto de justicia equidistante a la planteada por el estatus quo colonizador. Michel Foucault explica el modo o modos sui géneris que en ocasiones, producto de las circunstancias económicas, políticas, de orden jurídico e incluso morales existentes en la sociedad, influyen para que las masas obren, se expresen de acuerdo a su criterio de lo que es o no justo según su conciencia. La población puede comprender la protesta como una forma de emitir su opinión y manera de actuar identificando a sus enemigos sin aceptar a ningún mediador o tercer sujeto que pretenda fungir como imparcial, sobre todo, sino se les asume como sujetos de derecho. En este sentido Foucault advierte que “ …las masas cuando reconocen en alguien a un enemigo, cuando deciden castigar a ese enemigo –o reeducarlo- no se refieren a una idea universal abstracta de justicia, se refiere solamente a su propia experiencia, a las lesiones que han sufrido, al modo cómo han sido perjudicadas, cómo han sido oprimidas; y finalmente su decisión no es una decisión de autoridad, es decir, no se apoyan en un aparato de Estado que tiene la capacidad de hacer valer sus decisiones, sino que las ejecuta pura y simplemente” (2008:44).

Cada cultura maneja un lenguaje que la distingue frente a las demás. La política entonces posiciona términos y métodos para su praxis, supone además la constitución de un lenguaje que determina formas de poder, maneras de accionar e intervenir el entorno de forma individual o colectiva. Desde la semiótica en voz de Greimas y Courtés al lenguaje se le define –entre las distintas acepciones que proponen- como “una de las características de la especie humana” (1982:238). Supone además aspectos discontinuos como la articulación o la ruptura de significaciones, acuerdos o fracturas entre seres vivos, implica por otro lado la proyección de ideas, la consolidación de mecanismos de propagación artificiales que sirven para “corregir” o redimensionar los medios naturales que tiene el sujeto para expresarse más allá del contexto inmediato a donde llegue su voz o lenguaje corporal. En el caso de Ahed Tamimi el análisis puede conducir a comprender su discurso como en constante transformación donde un tipo de ethos se ha configurado en contra de la ocupación. Las costumbres, los hábitos, formas de ser, pensar, conducta y moral que a éste lo conforman se constituyeron desde la concienciación de lo vivido durante décadas de apartheid.

El poder orgánico, ése que se plantea como hegemónico a través de sus tecnologías de disciplinamiento y control social, tiene por esencia una acción discursiva que lo acompaña; son indisolubles porque de ahí radica su capacidad de incidencia en la sociedad. La conciencia social oscila entre lo que se erige como razón por determinación estrictamente individual o colectivo; y, sobre todo, por lo que el discurso desde quienes ejercen poder estable como sistema identitario. Para la ocupación desarrollada desde el estado de Israel en contra del pueblo palestino consiste en posicionar el discurso que “legitima” al colonialismo sobre el que se le resiste. El poder se sostiene entonces, –entre otros aspectos también determinantes- en la medida que las palabras de quienes dominan fluyen con naturalidad, no sean extrañas para las mayorías y se conviertan incluso en sus representaciones sociales[11].

 

[1] Doctor en Antropología, Magister en Ciencias Políticas, Licenciado en Comunicación Social.

 

Bibliografía
Briceño, José, 2014. El Alma Común de las Américas. (Mérida: Ediciones Fundecem).
Clifford, Geertz, 2003. La interpretación de las culturas. (Barcelona: Editorial Gedisa).
Clifford, James, 2013. Returns: Becoming Indigenous in the Twenty-First Century (Cambridge: Harvard University Press).
Dijk, Teun, 2003. Racismo y discurso de las élites. (Barcelona: Ediciones Gedisa).
_________ 1988. “El discurso y la reproducción del racismo” en Lenguaje en contexto (Universidad de Buenos Aires), 1(1-2), 1988, pp. 131-180.
Foucault, Michel, 1996. De lenguaje y Literatura. (Barcelona: Ediciones Paidós).
______________ 2004. Discurso y verdad en la antigua Grecia. (Barcelona: Ediciones Paidós).
______________ 2008. Un diálogo sobre el poder. (Buenos Aires: Alianza Editorial).
Franco, Antonio, 2004. “El concepto habermasiano de la acción comunicativa en el modelo lingüístico comunicacional” en Utopía y Praxis Latinoamericana. Revista Internacional de Filosofía Iberoamericana y Teoría Social (Maracaibo). Año 9, Nro. 27 (octubre-diciembre).
Fromm, Erich, 1984. Sobre la desobediencia. (Barcelona: Ediciones Paidós).
Goffman, Ervin, 1959. The Presentation of Self in Everyday Life. (Nueva York: Doubleday Anchor Books).
Greimas y Courtés, 1982. Semiótica. (Madrid: Editorial Gredos).
Habermas, Jürgen, 2002. Teoría de la Acción Comunicativa. (Distrito Federal: Editorial Taurus).
Parra, R., Ortega, R. y Lárez, J, 2005. Manual de Introducción a la historia. (Maracaibo: Colección Textos Universitarios Domingo Miliani, Universidad Cecilio Acosta).
Peled-Elhanan, Nurit, 2012. Palestina en los textos escolares de Israel. (Buenos Aires: Editorial CANAAN).

Merleau-Ponty, 1945. Phénoménologie de la Perception, (Paris: Editorial Gallimard (Trad. Castellana, Barcelona, Península, 1980)).

Lévi-Strauss, Claude, 1971. Arte, Lenguaje, Etnología. (Distrito Federal: Ediciones Siglo Veintiuno editores).
_________________ 1995. Antropología Estructural. (Barcelona: Ediciones Paidós).

Richter-Devroe, Sophie, 2017. “Las tradiciones orales de las mujeres beduinas del Naqab: el desafío a las representaciones del carácter colonial por implantación de población mediante la expresión corporal” en Estudios de Tierra Santa y Palestina. Revista multidisciplinaria (Buenos Aires) Vol. 1, Nº 2, Mayo.
Shalhoub-Kevorkian, Nadera, 2017. “La biopolítica del colonialismo por implantación de población israelí. Los niños beduinos palestinos teorizan el presente” en Estudios de Tierra Santa y Palestina. Revista multidisciplinaria (Buenos Aires) Vol. 1, Nº 2, Mayo
Schaff, Adam, 1967. Lenguaje y conocimiento. (Distrito Federal: Editorial Grijalbo).
Silva, Ludovico, 1980. Teoría y práctica de la ideología. (Distrito Federal: Editorial Nuestro Tiempo).

Fuentes de video
La Política. (28 de enero de 2018). Ahed Tamimi en el Parlamento Europeo, El papel de la mujer en la Resistencia Popular Palestina. [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=DSnsZJn-y8E

Embajada de Palestina. (22 de diciembre de 2017). Libertad para Ahed Tamimi. La fuerza de la mujer palestina. [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=7NmWab9n7Cs

 

[1] Del griego ἦθος êthos ‘costumbre’, carácter’. Conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o la identidad de una persona o una comunidad (Sin autor. Fecha de consulta 10 de enero de 2018. Disponible en http://dle.rae.es/?id=H3xAc5s).

[2] Para efectos de este ensayo se tomará el concepto semiótico de cultura que Clifford Geertz resalta de Max Weber el cual indica que “el hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido, considero que la cultura es esa urdimbre  y que el análisis de la cultura ha de ser por lo tanto, no una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de significaciones (2003:20)”.

[3] Patrick Wolfe (1999, 2016) ha caracterizado al colonialismo por implantación de población como una estructura en curso cuyo objetivo principal es la eliminación de los nativos para asegurar el control de los colonos sobre la tierra. La “eliminación del nativo” asume diversas modalidades: expulsión y matanza, asimilación,  y diversas formas de eliminación discursiva (En Sophie Richter-Devroe, 2017: 44).

[4] ADDAMEER (Árabe por conciencia) Prisoner Support and Human Rights Association es una institución civil palestina no gubernamental que trabaja para apoyar a los presos políticos palestinos detenidos en cárceles israelíes y palestinas. Establecida en 1992 por un grupo de activistas interesados ​​en los derechos humanos, el centro ofrece asistencia jurídica gratuita a presos políticos, defiende sus derechos a nivel nacional e internacional y trabaja para poner fin a la tortura y otras violaciones de los derechos de los presos a través de procedimientos legales y de control y campañas de solidaridad (Disponible en http://www.addameer.org/about/our-work).

[5]Embajada de Palestina. (22 de diciembre de 2017). Libertad para Ahed Tamimi. La fuerza de la mujer palestina. [Archivo de video].
Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=7NmWab9n7Cs

[6] La Política. (28 de enero de 2018). Ahed Tamimi en el Parlamento Europeo, El papel de la mujer en la Resistencia Popular Palestina. [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=DSnsZJn-y8E

[7] Etimológicamente, <<parresiazesthai>> significa <<decir todo>> -de <<pan>> (todo) y <<rema>> (lo que se dice)-. Aquél que usa la parresía, el parresiastés, es alguien que dice todo cuanto tiene en mente: no oculta nada, sino que abre su corazón y su alma por completo a otras personas a través de su discurso. En la parresía se presupone que el hablante proporciona un relato completo y exacto de lo que tiene en su mente, de manera que quienes escuchen sean capaces de comprender exactamente lo que piensa el hablante. La palabra <<parresía>> hace referencia, por tanto, a una forma de relación entre el hablante y lo que se dice, pues en la parresia, hace manifiestamente claro y obvio que lo que dice es su propia opinión. (Foucault, 2004:36,37).

[8] La Política. (28 de enero de 2018). Ahed Tamimi en el Parlamento Europeo, El papel de la mujer en la Resistencia Popular Palestina. [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=DSnsZJn-y8E

[9] El concepto de “acción comunicativa”  habermasiano, ha de tener en cuenta el lenguaje orientado hacia el entendimiento. El lenguaje es el medio de comunicación que sirve para entenderse los participantes de la acción comunicativa (Franco, 2004:41).

[10] Ervin Goffman, 1959.

[11] En efecto, tanto en el texto como en el habla, la gente expresa en sus comentarios generales y de manera rutinaria ciertos fragmentos de sus representaciones sociales que utiliza para comprender las opiniones y eventos manifestados en el discurso de otros (Dijk, 2003: 69).